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Cine español sin red: las películas independientes de 2024 que tienes que ver antes de que todo el mundo hable de ellas

Gomez Barros
Cine español sin red: las películas independientes de 2024 que tienes que ver antes de que todo el mundo hable de ellas

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Hay un momento muy concreto en los festivales de cine. Ocurre cuando la sala está medio vacía, el título en el cartel no te dice nada y decides entrar casi por azar. Noventa minutos después sales con esa sensación extraña y maravillosa de haber visto algo que todavía no tiene nombre, algo que no encaja en ninguna categoría que ya conocías. Ese momento, cada vez más, lo protagonizan películas españolas.

El cine independiente nacional atraviesa uno de sus momentos más interesantes en décadas. No es nostalgia ni exageración: es lo que dicen los números de Berlín, Sundance, San Sebastián y Rotterdam. Y es lo que confirman las conversaciones que mantienen los programadores de plataformas cuando creen que nadie les escucha.

Por qué 2024 es diferente

Para entender lo que está pasando hay que mirar hacia atrás exactamente el tiempo justo. La pandemia lo rompió todo, incluida la industria cinematográfica, pero también abrió grietas por las que se coló algo nuevo. Directores que llevaban años intentando financiar proyectos dentro del sistema descubrieron que, con los presupuestos reducidos al mínimo y los rodajes más pequeños, podían hacer exactamente lo que querían sin pedir permiso a nadie.

Al mismo tiempo, las plataformas de streaming —tanto las grandes internacionales como las más especializadas como MUBI o Filmin, que para el cine de autor en España es sencillamente imprescindible— empezaron a buscar contenido que se diferenciara del ruido. Una película española de bajo presupuesto con una voz autoral clara de repente resultaba más interesante que otra producción genérica con estrellas reconocibles y guion predecible.

El resultado es lo que estamos viendo ahora: una cosecha de películas que llegan a los festivales con la energía de quien no tiene nada que perder y todo por ganar.

Las películas que están marcando la agenda

Sin ánimo de ser exhaustivos —y siendo conscientes de que este tipo de listas envejecen rápido—, hay varios títulos que han llamado la atención de la crítica internacional durante los últimos meses.

Desde el País Vasco llega una ópera prima que trabaja con actores no profesionales y un presupuesto que no llegaría a cubrir el catering de una producción convencional. La directora, que viene del documental, traslada esa mirada observacional al territorio de la ficción con resultados que han dejado boquiabiertos a los programadores de varios festivales europeos. La película habla de masculinidad, trabajo y silencio con una precisión que duele.

En el otro extremo geográfico, un director catalán presenta su tercer largometraje después de dos obras que pasaron prácticamente desapercibidas. Esta vez la historia es más ambiciosa —un retrato generacional que abarca cuarenta años de historia familiar— pero la mirada sigue siendo la misma: íntima, paciente, completamente ajena a la urgencia narrativa que domina el cine comercial. En Rotterdam fue una de las películas más comentadas de la selección oficial.

Y luego está lo que está haciendo un colectivo de cineastas madrileños que han decidido prescindir por completo de los canales de financiación tradicionales. Ruedan rápido, con material barato, y distribuyen directamente a través de sus propias plataformas digitales y pases en salas alternativas. Es un modelo que en Estados Unidos lleva años funcionando y que en España apenas empieza a tener masa crítica.

Dónde encontrarlas: la guía práctica

Esta es la pregunta que más escuchamos, y la respuesta es más sencilla de lo que parece.

Filmin sigue siendo el gran aliado del cine independiente en España. Su catálogo de producción nacional es incomparable, y su sección de estrenos incluye habitualmente títulos que tardarán meses en llegar a otras plataformas o que directamente no llegarán nunca. Si solo puedes permitirte una suscripción para ver cine de verdad, esta es la opción.

MUBI complementa perfectamente lo anterior con su enfoque más internacional, pero cada vez programa más cine español dentro de sus ciclos temáticos. Además, su modelo de película nueva cada día crea un ritual de descubrimiento que se parece mucho a la experiencia del festival.

Para lo que no llega a las plataformas, los cineclubes siguen siendo fundamentales. Madrid, Barcelona, Sevilla, Bilbao y Valencia tienen circuitos activos de proyecciones alternativas donde se pueden ver películas que de otra manera serían casi inaccesibles. Busca los programas de Cineteca Madrid, el CCCB en Barcelona o la Filmoteca Valenciana: ahí está lo más interesante.

Y, por supuesto, los festivales. San Sebastián en septiembre es el grande, pero hay otros igualmente relevantes para el cine independiente: Seminci en Valladolid, D'A en Barcelona, Punto de Vista en Pamplona para el documental o el Festival de Málaga, que cada año mejora su selección de óperas primas nacionales.

El dinero: cómo se hace una película sin presupuesto

Una de las transformaciones más interesantes del cine independiente español tiene que ver con cómo se financia. El modelo tradicional —subvenciones del ICAA, coproducción con televisiones autonómicas, preventa a distribuidoras— sigue existiendo, pero cada vez más directores buscan alternativas.

El crowdfunding ha dado resultados sorprendentes para proyectos con comunidades de seguidores fieles. Las residencias artísticas internacionales permiten desarrollar guiones con apoyo institucional extranjero. Y la coproducción con países latinoamericanos —Argentina, México, Colombia— abre mercados y posibilidades narrativas que el cine puramente doméstico no puede alcanzar.

«Lo que hemos aprendido es que el presupuesto bajo no es un problema si sabes convertirlo en una decisión estética», explica una productora que prefiere no ser identificada. «Cuando no puedes permitirte los planos complicados, tienes que confiar en los actores. Cuando no tienes tiempo para repetir tomas, la película gana en urgencia. Las limitaciones te obligan a ser más honesto».

El futuro está en la sala de al lado

Lo más emocionante del momento que vive el cine independiente español es que todavía no sabemos adónde va. Hay directores que están empujando hacia un cine más político y comprometido. Otros exploran los límites del documental y la ficción hasta hacerlos indistinguibles. Algunos apuestan por géneros populares —el terror, el thriller— desde una perspectiva completamente nueva. Y unos pocos hacen exactamente lo contrario de lo que se supone que hay que hacer, y precisamente por eso resultan irresistibles.

El único consejo que podemos darte es este: cuando veas un título que no reconoces, de un director del que nunca has oído hablar, con una sinopsis que no terminas de entender, dale una oportunidad. Puede que salgas igual que entraste. O puede que salgas con esa sensación que no tiene nombre.

Merece la pena el riesgo.

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